El Centro de Recepción de Visitantes a los Yacimientos de Atapuerca, constituye su principal hito de interés turístico, pero no es ni mucho menos el único

Historia, tradición y una oferta cultural envidiable son las señas de identidad de Ibeas de Juarros, una localidad enclavada en un cruce de caminos, tanto a nivel geográfico como temporal, en pleno Alfoz de Burgos y a 16 kilómetros de la capital.

El Ayuntamiento de Ibeas, que aglutina a nueve localidades (Cueva, Cuzcurrita, Espinosa, Ibeas, Mozoncillo, Salgüero, San Millán y Santa Cruz -todos ellos con el ‘apellido’ de Juarros- y Modúbar de San Cibrián), tiene en los cercanos yacimientos de Atapuerca su principal atractivo turístico, a los que se puede acceder desde su Centro de Recepción de Visitantes.

El ahora denominado Cayac (Centro de Acceso a los Yacimientos) es el paso necesario para poder gestionar la visita guiada al más importante conjunto arqueológico de Europa. Allí los visitantes tienen pueden encontrarse diferentes exposiciones itinerantes, así como conocer de primera mano la riqueza geológica y ecológica del entorno y cómo las vías del ferrocarril, que abrieron una brecha en la Sierra de Atapuerca, con el paso de los años se ha convertido en un enlace directo con la historia de nuestros antepasados más remotos.

Aprovechando el tirón del cada vez mayor número de visitantes de la localidad de la mano de los yacimientos, la localidad gestó en 2009 el llamado Evolución Festival, con actividades musicales y culturales vinculadas a mejorar esa oferta turística de la prehistoria. Este es solo el banderín de enganche, pero Ibeas cuenta con reclamos suficientes para ‘atrapar’ a quienes llegan a la localidad.

Entre los hitos más destacados de su patrimonio histórico ese encuentra la iglesia de San Martín, vinculada al Camino de Santiago y de trazos tardogóticos, pero también con elementos de la arquitectura popular habitual de una localidad de familias campesinas y trabajadores del campo y diversos gremios que, desde tiempos remotos, suministraban sus productos a la capital.

Entre estos elementos arquitectónicos de estructura singular destacan sus fuentes y molinos. Aunque quizás el elemento más llamativo sea la llamada Cruz de Canto. Se trata de una estructura de piedra caliza que representa un ‘lauburu’, una cruz de brazos curvilíneos, que se utilizaba en el medievo como mojón histórico de la frontera entre los reinos de Castilla y Navarra. Está ubicada en el sendero del pueblo en dirección a Logroño y de camino del Cayac y es un vestigio del origen vasco y navarro de la población.

El asentamiento primitivo de la localidad, del que hay noticias escritas desde el siglo X, no sólo estaba formado por familias venidas de tierras vascas sino que, también, la toponimia de su nombre tiene mucho que ver con las tierras del norte. En concreto, según se refleja en su web municipal, Ibeas proviene de ‘ebeia’ que significa en euskera lugar junto al río. Mientras que Juarros, que se incorporó hacia el año 1032, proviene de ‘zubarro’ o ‘zugarro’, que significa olmo.

Ser cruce de caminos quizás tuvo que ver con el inicio de este asentamiento, también con su prosperidad posterior facilitada por su cercanía a la capital. De ahí que varias rutas históricas jalonen este territorio de 130 kilómetros cuadrados de superficie. La más llamativa es el Camino de Santiago, denominado Camino Viejo Real desde antiguo. También atravesaba en el medievo la zona como el Camino Real Francés y el Camino Real de la Lana que conectaba Briviesca y los puertos cántabros con Soria. Además están las rutas de la vía verde, el sendero minero y la ruta del ferrocarril. Dentro de los itinerarios que muestra la riqueza y diversidad de esta zona de Juarros es la ruta de los manantiales y el recorrido GR-82 de la Sierra de la Demanda. Y, por último, también atraviesa esta zona otra ruta cultural de reciente impulso como es el Camino del Cid que conecta Burgos con Valencia.

Fuente: El Correo de Burgos.